lunes, 16 de abril de 2012

LA LEYENDA DEL MINOTAURO Y EL LABERINTO

Una de las leyendas más interesantes de la antigua Grecia es aquella del Rey Minos y el minotauro, la que dio nombre a la cultura minoica en Creta.

Según la leyenda Minos fue hijo de Europa y Zeus y por tanto ungido soberano cretense. Minos recibió entonces un presente de Poseidón, dios del mar y hermano de Zeus, consistente en un soberbio y hermoso toro blanco.

Poseidón esperaba que Minos le retribuyera ofreciéndole el toro en sacrificio, pero el soberbio rey decidió sacrificar otro toro y mantener a la hermosa bestia como su propiedad.
Poseidón entonces montó en furia y decidió castigar al rey hechizando a su esposa, Pasífae, con un incontrolable deseo sexual por el toro.


Entonces acudió al inventor griego Dédalo para que le creara una estructura en forma de vaca que si ella pudiera ser poseída por el animal (fue una relación, literalmente, bestial).
De esta unión monstruosa nació pues una bestia con cuerpo de hombre y cabeza de toro, hambriento de carne humana, llamado minotauro (mino por el rey Minos y taurus que en griego significa toro).

Minos, furioso porque su mujer le había puesto los cuernos (otra vez literalmente), le pidió a Dédalos que construyera un laberinto debajo del palacio para esconder al minotauro.

La palabra “Laberinto”, que viene del griego “labyrynthos”, o sea “lugar de los labrys”, que eran unas hachas de doble filo que habrían sido usadas para el sacrificio de los toros y que fueron representadas numerosas veces en Creta.


Sin embargo, Minos y Pasífae tuvieron otros hijos, como Androgeo, Adriadna y Fedra. Eventualmente los atenientes mataron a Androgeo, por lo que Minos les declaró la guerra y los venció. Como resultado, demandó a la entonces débil Atenas que cada nueve años se enviara siete jóvenes varones y siete mujeres para ser ofrecidos en sacrificio al minotauro.

En el tercer ciclo de esta particular condena, Teseo, hijo del rey ateniense, se ofreció voluntariamente para ser sacrificado. Sin embargo, una vez Creta, Ariadna, la hermosa hija de Minos y Pasiphae, se enamoró de Teseo, y se ofreció a ayudarle dándole un pabilo y una espada mágica. Teseo usó el pabilo para marcar su rastro dentro del laberinto, y una vez que encontró al minotauro pudo derrotar y matar a la bestia y escapar de aquel truculento e intrincado lugar.


Adriadna esperaba ardientemente a Teseo, pero éste eventualmente la abandonó y en su lugar raptó a su hermana Fedra. Nadie sabe para quien trabaja.

¿Cuál es el mensaje de este mito? En primer lugar, hay un deseo de subrayar el ingenio del ser humano para subyugar a la naturaleza. Eso es representado también en las ceremonias de salto sobre toros que se llevaban a cabo en el palacio de Cnossos.

El otro mensaje transmite la idea de una supuesta superioridad de los atenienses sobre los cretenses. Después de todo se trataba de una leyenda griega.

Este mito permitió al arqueólogo Sir Arthur Evans a encontrar el palacio de Cnossos en Creta en 1900, pero a la vez le llevó a cometer errores en su reconstrucción.

domingo, 16 de octubre de 2011

EL ARTE DE YAYOI KUSAMA


Quién diría que esta eléctrica y estrafalaria señora tiene a la fecha 82 años. Más asombroso aún, resulta saber que hace 20 años vive en un hospital mental, cerca al cual tiene su estudio. Como una versión contemporánea de Van Gogh, sus alucinaciones nutren su arte, su obsesión con puntos, en los que ella parece desaparecer para convertirse en una trama infinita.


It's raining + color

Narcissus garden (1961)

Rechazada en un principio en Japón, su arte trascendió fronteras hasta convertirse en la artista japonesa más importante del mundo, y algunos de sus trabajos han llegado a venderse por varios millones de dólares.

Mi primer contacto con su arte fue en Naoshima, al ver una escultura de una calabaza en la playa, naturalmente cubierta de puntos, pero me interesé más en su trabajo al ver una muestra retrospectiva de su arte en los 60s, exhibida en la Galería Watari-um, en Tokio.

Pumpkin de Kusama en Naoshima. Al fondo, Conjunto Beach, por Tadao Ando.

Otro Pumpkin en Naoshima, frente al terminal marítimo por SANAA

Dots obsession en la Galería Watari-um, por Mario Botta.

No ha debido ser fácil ser Kusama. Maltratada por su madre y habiendo sufrido los horrores de la guerra, encontró refugio en la pintura, que practicaba secretamente. En su adolescencia llegaba a crear hasta 300 dibujos al día. Como muchos artistas no fue comprendida en su tierra, por lo que emigró a Nueva York, convirtiéndose en una protagonista del Avant Garde. El recuerdo de la guerra la hizo involucrarse en tempranas protestas contra la guerra de Vietnam, las que incluían desnudos públicos pintados con puntos.


Además de formas pictóricas y escultóricas, la artista ha escrito novelas surrealistas, poemas, canciones y películas. Entre estas últimas, destaca una experiencia psicodélica llamada "Auto obliteración" (1967) en la que su obsesión de pintar puntos es aplicada en elementos del paisaje, animales y personas desnudas.


Su arte ha transitado por varias corrientes, desde el minimalismo al pop art, algunas veces cargadas de cierto candor infantil. otras de alto contenido sexual, pero ha encontrado siempre una espina dorsal en las tramas de puntos, acumuladas, repetidas, espaciadas, superpuestas.

Polka Dots Madness


La influencia de Kusama puede verse en el trabajo de diversos artistas e incluso arquitectos, como el Teatro Za Koenji de Toyo Ito.


A continuación comparto un vídeo con su exposición "Flores que brotan a medianoche" en la Gagosian Gallery, Beverly Hills (previamente es recomendable haberse vacunado contra la viruela).

miércoles, 20 de julio de 2011

¡LEA BIEN AL QUITARSE LOS ZAPATOS!


Es sabido que en Japón existe la costumbre de quitarse los zapatos antes de entrar a algunos edificios, particularmente templos.

En uno de ellos, un letrero parecido al de la foto, decía:

ここではきものをぬいでください。
Koko de hakimono o nuide kudasai.
(Por favor, quítese el calzado aquí).

Sin embargo, un señor muy diligente empezó a desnudarse en el ingreso a un templo.

Y es que el texto en el aviso también podía leerse:

ここではきものをぬいでください。
Koko dewa kimono o nuide kudasai.
(Por favor, quítese la ropa aquí mismo).

Realmente es un problema que el japonés no use espacios…

viernes, 8 de julio de 2011

NYOTAIMORI: PARA COMERTE MEJOR


Es conocido que los japoneses ponen gran cuidado no sólo en la preparación de sus comidas, sino en la presentación de éstas. El arte del arreglo de la comida se ve hasta en las loncheras bento y por supuesto también para una de los platos japoneses más conocidos: el sushi.

Así que, ¿por qué no presentar el sushi artísticamente dispuesto sobre el cuerpo desnudo de una bella mujer?


Nyotaimori (女体盛り) o "Sushi corporal" o "Sushi al desnudo" es una práctica gastronómica que viene viene ganando adeptos incluso fuera de Japón. Supongo que no es necesariamente por el sabor de la comida. En realidad se trata de una forma de "arte", y aunque parezca simple es mucho más complicado de lo que parece. La modelo debe pasar por varios baños, el último de ellos en agua fría para conservar el sushi. Tiene que entrenarse para permanecer inmóvil durante un buen tiempo mientras se dispone el arreglo artístico y los comensales degustan de la comida. ¡Así que ni se le ocurra estornudar!


Esta costumbre comenzó hace algunos años en Tokyo, en un bar en Shibuya, donde los clientes podían comer de las piernas y el estómago desnudo de la modelo Miho Wakabayashi. Pero la práctica se ha extendido por muchas partes del mundo.

¿Qué le parece? Tal vez Ud. quiera sorprender a sus invitados con un nyotaimori la próxima vez que organice una fiesta en casa. Eso sí, hágalo con sushi. ¡No se le ocurra hacerlo con pasta!



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lunes, 23 de mayo de 2011

LA PROCESIÓN DE LAS DÁDIVAS, LAOS


El tañer severo de una campana, casi tan grave como el sonido de un tambor, despereza la madrugada en Luang Prabang, la antigua capital de Laos, aún arropada en el vaho adormecedor de una espesa neblina. A las 5:30 este sencillo pero solemne llamado anuncia la Procesión de las Dádivas, una costumbre ejecutada por monjes budistas, otrora común en varias partes de Asia y hoy sólo presente en el aislado Laos.


Me aproximo a la calle principal y veo los preparativos de esta ceremonia diaria: la gente acondiciona matas en el piso y algunas mujeres ofrecen en venta las dádivas que se han de ofrecer a los monjes. Bocados de arroz envueltos en hojas de plátano y atados con corteza subrayan el carácter vegetariano de la dieta de los religiosos.


A las 6 de la mañana ya la selva que rodea al río Mekong ejercita su mejor concierto matutino, como preludio a una larga procesión de monjes descalzos, de cabezas rapadas y vistosas túnicas naranjas y ocres, cuya ligera diferencia tonal parece implicar alguna jerarquía o rango.


Durante media hora se suceden los monjes, muchos de ellos niños, casi con el mismo paso, para recibir inexpresivamente las ofrendas de los habitantes y de algunos turistas entusiastas que nos animamos a participar.





Frente a ellos, un grupo de paparazzi intentan(mos) captar la mejor vista de este singular y colorido evento, y presentan una disyuntiva. No se puede negar que el turismo le sustrae el encanto y solemnidad que esta ceremonia religiosa debería tener, pero por otro lado es el turismo el que contribuye directamente a mejorar la economía de muchas familias que preparan las dádivas y en general el progreso de esta encantadora ciudad, así como la dieta de los propios monjes.



Tras voltear la esquina, un grupo de niños se apresta a recibir algo de aquellas dádivas de manos de los monjes, completándose el ciclo de la compasión. Buda debe estar sonriendo.

jueves, 19 de mayo de 2011

NAVEGANDO POR EL RÍO MEKONG


Las turbias aguas del río Mekong discurren perezosas, horadando las espesas selvas de la antigua Indochina hasta desembocar en el mar de China, tras haber discurrido 4500 km y atravesado 6 países: China, Myanmar, Tailandia, Laos, Camboya y Vietnam.


Sus aguas han permitido el desarrollo de numerosas culturas en esta parte del mundo: los jemer, los burmeses, los siameses, los champas, etc. así como ser testigas de sangrientas guerras, las más recientes la guerra de independencia contra Francia, la dantesca guerra norteamericana en Vietnam y sus vecinos, el holocausto en Camboya a manos del Khmer Rouge, la revolución en Laos y un largo etc. Muchas de estas regiones, sin embargo, viven hoy en paz y buscan su desarrollo, al tiempo que nos reciben con hospitalidad y amabilidad.


En estas cosas pienso mientras navegamos unas horas por el Mekong, cerca de Luang Prabang, en Laos. Una alargada barcaza sigue una ruta señalada por algunos hitos que asoman eventualmente de entre las caudalosas aguas café con leche, y serpentea descubriendo el sobrecogedor paisaje que nos flanquea: un espeso bosque tropical que viste esta región montañosa de vívidos tonos esmeralda.



En el trayecto nos detenemos a ver una de las numerosas villas apostadas en sus orillas, pero esta, llamada Bang Xang Khong, es famosa por sus productos de seda.


Una hora después llegamos a nuestro destino: las cuevas Pak Ou.
Cada año, la familia real y la población local solía hacer un peregrinaje hasta las cuevas con motivo de las festividades del Año Nuevo budista, y en esa ocasión los aristas locales preparaban varias representaciones de Buda, que se han ido acumulando a través de los siglos hasta llegar a más de 4000.


Se trata de dos cuevas: la inferior, Tham Ting, está atiborrada de imágenes de Buda. Por lo general, hay tres posiciones de Buda:
- "Rogando por lluvia", con los brazos apuntando hacia abajo.
- "Rogando a la tierra" con una mano extendida.
- "meditación" sentado y con las piernas cruzadas.
Sin embargo, en Luang Prabang hay la inusual pose de mostrar ambas palmas abiertas, como si estuviera pidiéndote que no te acerques mucho, llamada la posición "Paren de pelear".
La cueva superior, Tham Phum, es más oscura y profunda. En el exterior nos recibe una portada de madera labrada y al interior contiene una stupa de piedra, en la que intuyo se realizan ceremonias más sagradas.



Desde hace muchos siglos en toda el Asia las cuevas han sido consagradas a Buda, y de hecho me es imposible evocar a Datong en China o Gyengjyu en Corea del Sur. Sin ser tan grandilocuente, Pak Ou no deja de impresionar por la sugestiva unión simbólica entre el corazón de la montaña y el río.

viernes, 25 de marzo de 2011

JAPÓN: EL NEGOCIO DEL MIEDO

Como es sabido por todos, hace un par de semanas el área de Tohoku, en Japón, fue sacudida por un violento terremoto. Una combinación de prevención, educación y estrictas medidas de seguridad en construcción permitieron que muchos edificios resistieran semejante sismo sin causas pérdaidas materiales o humanas. De hecho hasta donde sé, de los 10,000 muertos que ha producido el subsecuente tsunami, solamente 1 pereció a causa del terremoto.

La extraordinaria organización y empuje de los japoneses ha permitido que, por ejemplo, la autopista Gran Kanto haya sido reparada en apenas una semana.

Pero, como también es conocido, el terremoto y tsunami produjeron daños en la estación nuclear de Fukushima, dañando el sistema de refrigeración de los reactores y ocasionando explosiones en la planta que han permitido la fuga de sustancias radioactivas.

Esto ha ocasionado un exorbitante pánico en muchos japoneses, pero principalmente en extranjeros, que luchan por salir del país desesperadamente. Esta reacción ha llegado a triplicar el precio de los pasajes aéreos, y a congestionar el servicio de migraciones japonés. A diferencia de los nipones afectados por el desastre, que han esperado organizadamente su evacuación o asistencia, muchos extranjeros han ocasionado airados escándalos ya que no podían ser atendidos debido a la excesiva demanda de estos servicios.

He recibido comprensibles y afectuosos saludos de amigos y familiares preguntando por mi salud (los cuales agradezco y comento que estoy bien, ya que Kansai está lejos de la zona de desastre) , pero también apocalípticos mensajes, avisando al mundo que se viene un desastre nuclear por la inminente explosión de la planta de Fukushima, lo que causaría “millones” de muertos, muchos más que el desastre de Chernobyl.

Pero ¿existe realmente tal peligro? De ninguna manera. Si bien se ha registrado radiación en algunos alimentos y el agua, ésta se da en mínimas cantidades y no son nocivas para la salud. Como me hacía notar mi buen amigo Giancarlo, probablemente las personas que hayan huído despavoridas hayan sido expuestas a mayor radiación en los controles de rayos X de los aeropuertos que aquellos que se han quedado en la capital, ni qué decir de quienes vivimos un poco más lejos en Japón y por supuesto quienes viven, por ejemplo, en EEUU. Además, no se puede comparar el reactor de Chernobyl con los de Fukushima, que son mucho más pequeños.

Hay muchas más diferencias, como recalca este experto, en Chernobyl las sustancias estuvieron expuestas por 10 días y la población no tuvo ningún tipo de aviso y protección. En Fukushima los reactores están cubiertos y vienen siendo controlados, además que se ha evacuado la población en un radio de 30 km.

¿Afecta este excesivo pánico en la situación actual de Japón? Lamentablemente sí. En principio es un obstáculo para la llegada de rescatistas y entrega de alimentos y medicinas para las personas afectadas por el tsunami. La histeria colectiva ha llevado a los japoneses de la capital a abarrotarse de productos de primera necesidad, especialmente agua, lo cual dificulta el abastecimiento a zonas necesitadas (pero eso sí, es un gran negocio). Incluso en lugares tan alejados como EEUU se han vendido gran cantidad de pastillas de yodo, algo que me hace recordar al trauma de hace un año cuando se dio la gripe porcina. Qué buen negocio para los farmacéuticos.

Por supuesto, no quiero implicar que el problema de los reactores no sea grave ni que los trabajadores que están tratando de repararlo no lo estén arriesgando todo, ni que no sea comprensible el bajo estado de ánimo de los japoneses tras la tragedia (amén de haber sido el único pueblo que ha sufrido los impactos de dos bombas atómicas). El asunto es que mientras el problema en Fukushima está en proceso de ser controlado, y en todo caso, existen problemas mucho más graves entre la gente que lo ha perdido todo, y que incluso ha sobrevivido al tsunami, pero ha muerto de frío, y a los que la prensa alarmista ha puesto en un segundo lugar.