jueves, 20 de agosto de 2009

EL LOUVRE Y EL CÓDIGO DA VINCI


El Código Da Vinci, de Dan Brown es una de las novelas más polémicas y mejor vendidas de nuestro tiempo. Su cautivante trama ha logrado vender millones de copias y ha ser llevada a la pantalla cinematográfica.


Pero el aspecto más polémico es que en el prólogo Brown enfatiza que las descripciones de documentos, obras de arte, arquitectura son reales. Ello ha motivado que se escriban muchos libros negando o rechazando las aseveraciones que plantea Brown en su novela (comenzando con el título: el nombre del pintor es Leonardo, Vinci es la ciudad donde nació su padre, no su apellido).

Con respecto a la arquitectura, desde el principio me pareció poco creíble que un arquitecto de origen budista como Pei se preste a ese tipo de elucubraciones conspirativas, pero recién durante la investigación para la entrada sobre su intervención en el Louvre, fue que pude tener más datos concretos para responder a Brown.

En El Código Da Vinci se menciona que la pirámide fue encargada por François Mitterand, quien estaba obsesionado con los temas egipcios, y que específicamente encomendó a Pei que ésta tuviera 666 ventanas. Así mismo sugiere que la pirámide invertida habría sido el símbolo de un cáliz y la pequeña pirámide de piedra alineada a ella es en realidad la cabeza de una gran pirámide donde estaría sepultada María Magdalena.



Nada de eso es cierto.
  • Mitterrand encomendó a Pei la remodelación del Louvre. Tras meses de reflexión, fue Pei quien le propuso hacer una intervención subterránea.
  • Meses después Pei propuso la pirámide de vidrio y metal. No fue idea de Mitterrand.
  • Pei había trabajado antes con formas triangulares y estructuras metálicas, como en la Biblioteca John F. Kennedy en Boston o la Galería Nacional de Washington.
  • La pirámide no tiene 666 paneles. Contiene 603 diamantes y 70 triángulos, lo que hace un total de 673 paneles.
  • Es improbable que la pirámide invertida haya significado un cáliz. En sus propias palabras, fue simplemente una travesura para traer luz al interior.
  • No hay ninguna pirámide subterránea. De hecho, la pequeña pirámide de piedra puede ser removida para limpiar el lugar.


Me hubiera gustado ver la siempre sonriente cara de I.M. Pei cuando se enteró que su diseño era acusado de ser parte de una conspiración religiosa. Durante la construcción de la pirámide el arquitecto soportó muchas críticas del conservador público francés, pero esta ha debido ser la más original de todas.

Pei frente a la maqueta del Louvre

Pienso que, así como en otros puntos claves de la novela, la obra de Brown no resiste un análisis histórico medianamente profundo. Creo que se trata de una obra de ficción, tan documentada como lo fue en su tiempo Julio Verne, y que hay que disfrutarla en ese sentido.

No sé porqué, pero me hace acordar a Francisco Loayza y sus teorías del origen japonés de los incas.

3 comentarios:

PEDROHUELVA dijo...

Agradecido por las aclaraciones vertidas. Ya esta bien de tomarnos el pelo con tanto royo mediatico.La comparacion con Julio Verner, es oportunisima. He vicheado hasta este y lugar y prometo seguirlo.
Cordiales saludos, desde esta tierra descubridora

Carlos Zeballos dijo...

Gracias Pedro... en relidad se podría hacer una enciclopedia de las inexactitudes históricas en las películas de Hollywood...
Un abrazo

Manuel Rueda dijo...

Yo lo que puedo decir es que la energía en la punta de la pirámide de piedra es mucho mayor que la que hay en las zonas colindantes, por lo que la calidad biótica de esa zona es muy superior a la normal en esa zona del museo. Me refiero a energías telúricas. Casualidad o no es de pensar que la elección de la ubicación no fue casual. Me gustaría saber que habría en ese exacto lugar en el siglo XII cuando era una fortaleza real...